Un proyecto diseñado a medida para dos hermanos con mucha energía y ganas de jugar, donde cada elemento tiene una función y el espacio se convierte en parte de la aventura.
La composición integra una litera y una cama nido, aprovechando al máximo el espacio disponible. A los pies, un banco de 2 metros dividido en dos baúles independientes, uno para cada hermano, ofrece una cómoda zona para sentarse, leer y mantener sus cosas recogidas.
El acceso a la cama superior se plantea como un pequeño reto: escaleras troqueladas y fresadas integradas en la estructura, acompañadas de una pared de rocódromo para subir escalando. Una estantería completa la composición y aporta espacio para libros y pequeños tesoros.
Todo el conjunto está realizado en tablero tricapa, dejando la madera vista para potenciar la calidez y el carácter natural del dormitorio.
Un espacio pensado para dormir, leer, almacenar, trepar y jugar. Porque cuando la habitación está diseñada para dos niños cañeros, subir a la cama también puede ser una aventura.
¿Pensando en una habitación infantil?